El parto es el momento en el que el nuevo ser viene
al mundo. En el caso de los humanos se produce normalmente tras cuarenta
semanas de gestación. Si acontece antes de la semana 37 se considera parto
prematuro.
Es un momento crucial para la madre y el hijo que pasan
por momentos decisivos. Aunque existen riesgos para ambos, si todo sale bien la
naturaleza llegará felizmente a su curso y una nueva vida habrá
comenzado.
Tipos de partos
Según su duración, la forma
en que se produzca o el lugar donde se desarrolle se distinguen distintos tipos
de partos:
· Parto
natural: aquel que llega a su término entre las 38 y 42 semanas y el
nacimiento se produce sin uso de anestesias.
· Parto
por cesárea: aquel en el que existe alguna imposibilidad o riesgo para que
el nacimiento se produzca vía vaginal. Se anestesia a la embarazada y el niño
se extrae a través de un corte en el abdomen.
· Parto en
el agua: es una modalidad a la que recurren cada día más mujeres. Parece
que este medio favorece la relajación de la madre y le hace sentir menos dolor.
Sus partidarios consideran que la llegada al mundo del bebé es menos traumática
al continuar inicialmente en un medio líquido.
Fases del parto
Desde
el inicio del parto hasta el nacimiento del niño pueden transcurrir hasta 24
horas en la madres primíparas (primerizas), y no más de 10 horas en las multíparas
(las que ya han tenido más hijos).
Se
considera que el parto comprende desde la aparición de contracciones
regulares hasta el momento en que la madre, después de traer a su hijo al
mundo, expulsa la placenta y otros restos.
Algunos
especialistas hablan de una fase previa denominada pródromos del parto que son unas contracciones más intensas que las
de Braxton Hicks. Algunas mujeres las confunden con el inicio del parto.
En
este periodo localizado unos días antes del parto suele comenzar a producirse
el acortamiento del cuello uterino.En la evolución del parto se suelen
distinguir normalmente tres fases.
Fase de dilatación
En
ella se suele producir la expulsión del tapón mucoso del útero, que
protege de infecciones durante la gestación El cuello uterino comienza a
dilatarse y la madre siente contracciones. Éstas son cada 15 ó 20 minutos
mientras la dilatación es de 2 ó 3 centímetros.
En este momento el cuello
del útero continua su proceso de acortamiento, denominado borramiento.
Las contracciones se harán más frecuentes (5 minutos) y seguirán aumentando
hasta quedar distanciadas por sólo 2 ó 3 minutos.
El proceso de dilatación
se considera completado cuando se alcanzan los 10 centímetros. Durante este
periodo se produce generalmente la rotura de aguas, que implica la
expulsión del líquido amniótico albergado en la placenta.
Fase de expulsión
Es aquella en que el bebé
abandona el útero materno y sale al exterior. Generalmente el nacimiento se
produce a través de la vagina.
Lo normal es que el niño
esté colocado con la cabeza hacia abajo y la cara orientada hacia la
espalda de su madre. Si esto no es así, pueden producirse complicaciones.
Si el niño por ejemplo no
está colocado con la cabeza hacia abajo, suele practicarse una cesárea.
Consiste en realizar un corte en la parte inferior del abdomen por donde se
extraerá al niño, tras aplicar anestesia a la madre.
En esa fase es también
frecuente que el ginecólogo realice una epistonia que consiste en un
corte en el periné (parte externa de la pelvis) con el fin de evitar
desgarros espontáneos.
A veces para ayudar a la
salida del niño se recurre a otro tipo de instrumental como los fórceps.
Se trata de una especie de pinzas que sirven para ayudar a girar y extraer la
cara del niño.
El uso de los fórceps puede
acarrear secuelas en el feto por lo que su uso se reduce a los casos en
que el parto se prolonga mucho o presenta alguna dificultad que podría causar
sufrimiento fetal al bebé.
En algunos casos, aunque
menos, se usan ventosas que se adhieren a la cabeza del niño y ayudan a
su extracción. El uso de las mismas también implica riesgos y sólo se utilizan
en circunstancias que lo exijan.
Fase de alumbramiento
Se denomina al periodo que
media entre el nacimiento del niño y la expulsión por parte de la madre de la placenta
y otros restos del proceso de gestación. Si la expulsión de estas sustancias y
tejidos no se produce de forma espontánea, será necesaria la intervención médica.
En el caso de que se haya
realizado una epistonia o corte el médico procederá también en este tiempo a realizar
la sutura del mismo.
Epidural
El uso de anestesias como la
epidural durante el parto se ha generalizado en los últimos años con el
fin de evitar el dolor.
Su aplicación se realiza a
través de un pinchazo y la introducción de un catéter (tubo fino y
alargado) entre dos vértebras en la parte inferior de la espalda.
A través del catéter se
administrarán pequeñas dosis de anestésicos que dormirán la parte inferior del
cuerpo. En general se considera que su uso no implica riesgos para el feto.
Entre los riesgos que corre
la madre está que durante el pinchazo se produzca accidentalmente una punción
mayor de la deseada que provoque la pérdida de líquido cefalorraquídeo.
Esto conllevaría dolores de cabeza y mareos una vez desaparecidos los efectos
de la anestesia.
Algunos detractores del uso
de esta anestesia en el parto argumentan que la fuerza que ejerce la madre para
colaborar en la expulsión del niño no es la misma, También aducen que el uso de
la epidural aumenta el número de cesáreas y el uso de instrumentos como los
fórceps.
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